Entender el dulzor del vino
Seco, semiseco o dulce: distingue azúcar, fruta y sensación de redondez.
El azúcar residual queda tras la fermentación. Un vino puede oler a fruta madura y ser seco: el aroma no mide el dulzor.
La acidez puede disimular el azúcar. Prueba después de tragar: frescura y dulzor pueden coexistir.
Los términos no son universales: «seco» y «semiseco» pueden tener umbrales distintos según vino y país.
Con postre, el vino debe ser al menos igual de dulce. Algo de dulzor puede suavizar el picante.
Para comparar, sirve dos vinos a temperatura similar, del más seco al más dulce, y anota azúcar, acidez y fruta.